El chivo expiatorio

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Por Fernando Zepeda

Un ritual antiguo del pueblo de Israel, consistía en preparar como ofrenda a Yavéh un chivo que era sacrificado por el sacerdote. Al mismo tiempo, se preparaba otro que era cargado con todas las culpas del pueblo judío y entregado al demonio Azazel. A este último animal se le ha conocido como el “chivo expiatorio”, y era abandonado a la mitad del desierto, acompañado de insultos y pedradas. Se suponía que al alejarse ese pobre cuadrúpedo, se llevaba consigo todas las culpas y pecados de la comunidad.

En los grupos de trabajo es común que fabriquemos “chivos expiatorios”, es decir, señalamos a alguna o algunas personas a las que atribuimos todos o muchos de los problemas que aquejan al grupo. A ellas les achacamos ser chismosas, conflictivas, perezosas, irresponsables, tontas, incompetentes o cualquier otra característica indeseable.

Independientemente de que dichos individuos nos proporcionen todas las justificaciones para respaldar nuestros juicios, crear “chivos expiatorios” nos perjudica enormemente el ambiente colectivo porque generan al menos tres consecuencias:

  1. El “chivo expiatorio” es el que carga con todas nuestras culpas; es decir, que por señalarlo a él, no somos conscientes de la manera en la que todos los demás contribuimos al mal ambiente de nuestro grupo. Siempre es más cómodo culpar a otro que aceptar nuestras propias deficiencias.
  2. Marcar “al problemático” genera divisiones en los equipos. Hace que la gente tome partido abierta o veladamente. Siempre habrá los que se ensañarán en su contra y los que crean que es injusto cargarle “todos los pecados”.
  3. Finalmente, se debilita notablemente la autoridad y credibilidad del líder. Un jefe que habla mal de uno de sus colaboradores con otros miembros del equipo, es visto como incapaz de afrontar directamente con uno de sus subalternos los problemas que afectan al grupo. Se le percibe débil y necesitado de aprobación y apoyo por parte de otros de sus colaboradores.

La mejor forma de evitar la identificación de chivos expiatorios en un equipo de trabajo es comprendiendo y haciendo evidente la manera en que cada uno de los integrantes contribuye a generar los problemas. Algunos lo harán al difundir comentarios, otros con sus acciones y unos más con sus omisiones; todos los que constituyen el equipo aportan algo a la existencia de los problemas o, al menos, a la falta de soluciones.

Cada vez que veas que en tu equipo se señala a alguien como “chivo expiatorio”, investiga a fondo, seguramente habrá muchos otros problemas que se tratan de ocultar “apedreando e insultando al chivo” en su camino hacia el desierto.

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