Si tu gente no sabe, es porque tú tampoco

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Por Fernando Zepeda

Por supuesto que este título me atrae más antipatías que simpatías, pero lo siento, es la verdad.

Cada vez que una persona de tu equipo no sabe hacer su trabajo sólo puede deberse a 3 situaciones, las que por desgracia se revierten a tu propia persona.

1. El empleado no sabe, es decir, carece de los conocimientos necesarios para hacer su trabajo. En este caso, la respuesta es sencilla, capacítalo. Así de fácil. La responsabilidad de que tus empleados estén capacitados adecuadamente no es responsabilidad de las universidades, ni del área de capacitación de tu empresa (suponiendo que exista). La responsabilidad es totalmente tuya. Tanto las escuelas como los expertos en capacitación son un buen apoyo tuyo en esta labor, pero ninguno de ellos va a sustituirte en dicha tarea. Si ellos no están capacitados es debido, generalmente a tres circunstancias:

  • Tú no los has sabido capacitar.
  • Tú no sabes cómo capacitarlos.
  • Tú no sabes que tú eres el responsable de hacerlo.

2. Tu empleado no puede, en otras palabras, o carece de las habilidades o de los recursos para cumplir con sus funciones. Muchas veces la gente no puede hacer su trabajo porque no tiene el presupuesto, los equipos informáticos o la información indispensable para ello; sin embargo, con una gran frecuencia, lo que le hace falta es dirección, instrucciones claras, que tus expectativas hayan sido comunicadas explícitamente y hayas confirmado que fueron entendidas bajo tu mismo enfoque. Cuando esto sucede, en el trasfondo se refleja tu propia ignorancia en dos aspectos:

  • No sabes comunicarte claramente con tu equipo de trabajo.
  • Desconoces que requieren de ciertos recursos o habilidades para cumplir con sus metas.

3. Finalmente, se puede deber a que no quiere hacer lo que tiene que hacer, ello provocado por una actitud de irresponsabilidad o de rebeldía o por franca desmotivación. Los dos primeros casos tienen que ver con una mala selección de tus empleados. Un buen proceso de selección descartará a la gente irresponsable, que no sabe trabajar en equipo o que es reacia a seguir la dirección de otra. En la tercera situación, la desmotivación puede provenir de problemas con su propio jefe, con sus compañeros o malestares debidos a condiciones laborales insatisfechas. Nuevamente, en los tres escenarios, lo que resalta es que:

  • No sabes seleccionar a tus empleados.
  • Ignoras cómo mantenerlos motivados.

Lo importante de identificar las áreas en las que debes mejorar tu conocimiento, y más que señalarte como culpable de cualquier problema que se presente en el desempeño de tus empleados, lo trascendental es que descubras los aspectos en los que puedes aprender un poco más para garantizar un desempeño como el que necesitas, tanto tuyo como de tus empleados.

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