¿Y tú puedes responder por mí?

FacebookTwitterLinkedInEmailShare

Por Enrique Murguía

Muchas veces nos habremos preguntado cómo es que una institución afianzadora, tal vez no tan grande, puede asumir riesgos importantes mediante el afianzamiento de contratos millonarios que en su conjunto pudieran tener un valor incluso mayor al de la propia afianzadora. Sin más ni más, dudamos si se trata de una afianzadora lo suficientemente solvente para responder a riesgos de gran tamaño. La respuesta a estas inquietudes está en un elemento técnico que utilizan las afianzadoras y que se llama el reafianzamiento.

Reafianzamiento o reaseguro, como indistintamente se usa el término, se refiere al hecho de pulverizar y dispersar los riesgos que asumen las instituciones de fianzas.

En este ejercicio de pulverización, la institución de fianzas tiene que hacer un análisis para definir cuáles son los niveles de riesgo con los que se siente confortable. Pongamos un ejemplo: una afianzadora, por su tamaño, puede determinar que tiene la capacidad de hacer frente a cien siniestros, cada uno de 10 millones de pesos, haciendo un total de 1,000 millones de pesos y, mientras esa fuera la frecuencia y severidad, no pasaría mayor cosa con su estabilidad financiera.

Pero, ¿qué pasaría si adicionalmente ocurriera un siniestro por quinientos millones de pesos? Quizá ese único hecho pudiera ponerla ya en serios aprietos.

La alternativa que tiene la afianzadora para evitar estos “picos” o desviaciones, es la de pulverizar los grandes riesgos que pudieran ponerla en problemas repartiéndolos entre varias compañías reafianzadoras que van a tomar una porción de ellos. Siguiendo con el ejemplo, en lugar de que el riesgo hubiera quedado asumido solamente por la empresa, ahora se repartió entre 10 reafianzadoras o reaseguradoras, en donde cada una de ellas toma 50 millones de pesos y la parte proporcional de la prima. Es así como la colaboración entre todos permite que un sólo riesgo pueda ser compartido y se conforma un principio de solidaridad en favor de la institución cedente del riesgo.

Cuando vemos que este proceso se multiplica entre todas las compañías cedentes y reafianzadoras a nivel internacional, tenemos entonces en el reaseguro una garantía de estabilidad del sector afianzador o asegurador.

Este es sin duda un ejemplo sencillo para hablar de pulverización; sin embargo, existen muchísimas variables y técnicas, algunas más complejas que otras, que dan vida a la actividad reaseguradora. Sin ella, simplemente las afianzadoras y aseguradoras no podríamos existir.

El reafianzamiento jamás podrá sustituir a los requerimientos de capital de las empresas de fianzas, quienes a más capital tendrán invariablemente mayor solidez y capacidad de operación; pero siempre será uno de los principales argumentos para afirmar que se trata de instituciones de “acreditada solvencia”, como las define la ley.

Si tienes necesidades de afianzamiento por montos importantes, nunca saldrá sobrando preguntar por la estructura del reafianzamiento de la empresa que te presta sus servicios. Sin duda, eso será siempre un factor de tranquilidad.

Esta entrada fue posteada en Fianzas y etiquetada , , , , . Marcada a permalink.

Comentarios cerrados.